Templo
y Comunidad

Construcción de Comunidad
“Considera al hombre como una mina, rica en gemas de valor inestimable. Solamente la educación puede hacerle revelar sus tesoros y permitir a la humanidad beneficiarse de éstos.”

Bahá’u’lláh
Las Casas de Adoración bahá’ís dan cuenta de una visión de sociedad donde el esfuerzo realizado en conjunto puede brindar frutos, tanto a nivel material como espiritual.

Para que esta visión llegue a materializarse y mantenerse, es necesario nutrir un proceso gradual de transformación individual y colectivo donde cada persona se empeña en desarrollar sus capacidades espirituales e intelectuales, y como sociedad aprendemos a incorporar nuevos patrones de vida colectiva, en los que la colaboración y servicio a los demás tienen un lugar central.

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En las últimas décadas del siglo XX, en varios países fueron tomando forma diversas iniciativas que buscaban convertir las enseñanzas bahá’ís en acciones que contribuyeran al avance de la sociedad. Entre éstas  destaca el Instituto Ruhí en Colombia, creado a comienzos de los años 70, que desarrolló un programa educativo alrededor del principio del servicio a la comunidad. Los resultados de esta iniciativa animaron a otros países de la región a implementarlo, y su evolución fue tal que, hoy en día, el uso de los materiales producidos se ha extendido a prácticamente todos los países del mundo.

Actualmente, en Chile, en un trabajo que se ha forjado de manera paralela a la edificación de la Casa de Adoración, se encuentran en desarrollo programas y actividades tendientes a impulsar una acción comunitaria vibrante: el Programa de Educación Espiritual para Niños, el Programa de Empoderamiento Espiritual para Prejóvenes y el Programa de Capacitación para el Servicio. Estos se ofrecen en muchas comunas del país y se llevan a cabo en espacios diversos, incluyendo colegios, sedes comunitarias y hogares.

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